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LA TAPA
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Selección nacional: Etapa final de los aprestos,
en Asia La
selección mundialista paraguaya de fútbol, tras cerrar la etapa formal de sus
amistosos preparatorios con la victoria en Estocolmo sobre el local Suecia por
2-1 (goles de Roque Santa Cruz y Carlos Humberto Paredes) el último viernes, se
instalará hoy en matsumoto, Japón, para efectuar allí la fase final de su
adaptación al ambiente y, fundamentalmente, al horario asiáticos. En
dicha ciudad japonesa, la selección nacional se entrenará por espacio de diez
días, período en el que disputará dos partidos de práctica frente a equipos
locales de la división profesional, uno de los cuales será el Urawa Red
Diamonds. El hospedaje de la delegación nacional será en el hotel Buena Vista. Los 23
jugadores convocados por el técnico Césare Maldini están desde hoy a su
disposición. Desde Suecia viajaron hasta Japón 19 de ellos (Chilavert, Villar,
Arce, Gamarra, Ayala, Caniza, Sanabria, Sarabia, Acuña, Gavilán, Paredes,
Alvarenga, Bonet, Morínigo, Struway, Santa Cruz, Campos, Cardozo y Cuevas) y
los 4 restantes (Tavarelli, Cáceres, Franco y Báez), arribarán hoy, tras haber
salido el viernes desde Asunción. El 28
de mayo, la comitiva nacional se trasladará hasta Busán, Corea, donde instalará
su puesto de comando para la primera fase del mundial. El hotel elegido es el
Marriot de la segunda ciudad coreana (poco más de 4 millones de habitantes),
uno de los más lujosos de la misma, ubicado frente a la bonita playa de
Haeundae. El
debut albirrojo será el domingo 2 de junio, en Busán, frente a Sudáfrica, a las
03:30 de la mañana, hora paraguaya. Los
restantes juegos correspondientes al Grupo B serán el viernes 7 contra España
en Chonju (05:00) y el miércoles 12 frente a Eslovenia, en Sogwipo (07:30). Lo que Kubala nos dejó José
María Troche Cuando
a comienzos de 1995 se aguardaba, con el mismo celo, el secreto de la identidad
del futuro adiestrador de la selección paraguaya, nadie se imaginaba que el
elegido sería un viejo cascarrabias de poco menos de 70 años y que tenía un
nombre célebre, histórico y que era casi una leyenda del fútbol. Lo
conocíamos solo por fotografías y por haber leído mucho sobre el Barcelona de
España, donde jugó once temporadas, entre las décadas del 50 y del 60. Su
nombre: Ladislao Kubala. Un personaje mítico de quien se dice aún hoy día que
fue el mejor futbolista que vistió la camiseta del Barcelona en sus 100 años de
historia. Ese fue
el elegido. Llegó
una siesta calurosa de febrero, vestido con riguroso traje negro de paño (venía
del invierno europeo) y se encontró con una canícula de cerca de 40 grados.
Pero no se arredró por ello, y apenas firmado el contrato, se puso a trabajar.
En aquel entonces, la selección paraguaya figuraba en el puesto número 100 en
el ranking de la FIFA, y en Sudamérica, estaba solo por delante de Venezuela. A
la vista había dos compromisos: El preolímpico de Mar del Plata, al cual
concurrió como observador y la Copa América de Uruguay, en julio de ese año. En
diciembre de 1994, nuevos vientos comenzaron a soplar en la todavía Liga
Paraguaya de Fútbol, cuando se inauguró una nueva forma de gobierno, y el
Comité Ejecutivo reemplazó a la antigua Junta de Directores, otorgándole mayor
dinamismo y ejecutividad a las gestiones. El
primer día de trabajo, Kubala mostró ejercicios con balón que la mayoría de
nuestros jugadores nunca habían visto. A sus años, tenía un estado físico
envidiable y corría a la par que sus jugadores a quienes superaba 50 años en
edad. La preparación física fue siempre el balón a los pies. Algunas ‘‘estrellas’’
del peloterismo criollo se burlaban de Kubala. ‘‘Nontendéi mba’eve’’ (No
entiende nada), decían, y sudaban la gota gorda jugando gua’u. Ni el más
despiadado ‘‘descuereo’’ tan habitual entre nuestros preparadores físicos de
entonces hizo mejor efecto que esos juegos con Kubala. Pero lo
más curioso era que Kubala no les hablaba a sus jugadores de tácticas ni
estrategias. Empezó a contarles historias del fútbol paraguayo de antes; les
habló de Heriberto Herrera, de Eulogio Martínez, del ‘‘Peque’’ Re, de los
Lezcano, de Juan Bautista Agüero y les dijo que ‘‘si ellos triunfaron, fue
porque sintieron el orgullo de ser paraguayos, y de jugar por la selección’’.
‘‘Ustedes son los mejores del país; ustedes tienen que estar orgullosos de
jugar con la Albirroja’’, les repetía, y consiguió levantar la devaluada
autoestima que el mercantilismo barato había logrado contaminar a los elegidos
para la selección. La
filosofía de Kubala pasaba por la motivación de sus pupilos a quienes inculcó
valores olvidados: amor a la patria, orgullo de ser internacional, jugar por la
gloria... Pero, ¿y el dinero? Kubala les decía: ‘‘Olvídense del dinero; el
dinero va a venir solo, si ustedes juegan bien y ganan. Nadie les va a pagar
nada si no juegan bien ni ganan’’. Y los convenció. Y el futbolista comenzó a
cambiar de manera de pensar. Y el fútbol paraguayo, también. Resurgió
la ‘‘garra guaraní’’ y en la cancha era visible que habían cambiado de actitud.
Pero, además, Kubala disciplinó a los dirigentes: no permitía a ninguno de
ellos en los vestuarios; a los administrativos les dejaba hacer su misión, él
se concentraba en el equipo. A los periodistas hablaba siempre en rueda de
prensa. Y nos convenció a que, pensando y actuando así, todo era posible. Kubala
se fue porque casi lo mató el calor y porque, a sus años, no soportaba vivir
alejado de su familia. Para más, un proceso judicial a raíz de un accidente de
tránsito lo reclamaba en España. Estuvo apenas nueve meses, los necesarios para
que naciera en nuestro medio, una nueva mentalidad en torno a la Selección
Nacional. La herencia de Kubala puede resumirse en una frase breve: le devolvió
a nuestros futbolistas el orgullo de jugar en el seleccionado paraguayo. Y hoy
disfrutamos de un equipo mezclado entre los mejores del mundo, desde hace
varios años... Pequeñas historias y anécdotas del fútbol Artemio
Villanueva Es
interesante retroceder y zambullirnos en el pasado, en ese ayer que trasunta
tranquilidad y un buen vivir. Esos años que ya no volverán, porque vivimos un
milenio apresurado, como queriéndonos ganar o tapujar unos y otros, en este
trajín diario y dificultoso. Pero en este momento eso es ‘‘harina de otro
costal’’ y empezamos a hurgar en los campos de juego, los balones,
equipamientos y las grandes figuras de antaño. Estábamos
reunidos en casa del ‘‘Kelo’’ Negri, saboreando un caldo de surubí como primer
plato y luego seguido de chancho y pollo (fritos), con abundante ensalada. Y
las cargas partieron para el anfitrión. Los muchachos le preguntaron: ‘‘Kelo,
¿qué tal jugaba Alfredo Distéfano?’’. Respondió: ‘‘No era gran cosa. Recuerdo
que jugamos ante el Millonarios de Bogotá (en la época del Dorado colombiano) y
me tocó marcarle. No hizo nada’’, comentó. Y continuamos con la pregunta:
‘‘¿Cómo terminó el partido y quién hizo los goles? (porque los muchachos
recuerdan que hubo un empate de muchos goles) y contestó: ‘‘Tres a tres, y
Distéfano marcó los tres’’, afirmó. El mismo Negri rompió a reír como lo sabe
hacer. Y por
ahí se lo ve al ‘‘Kelo’’ leyendo ABC Color sin utilizar anteojos. La receta es
muy sencilla dijo: ‘‘Compren cebolla colorada, píquenla sobre una tabla de
picar verduras con un cuchillo, luego agachen la cabeza y miren fijos
aproximándose a los bulbos; eso les hará lagrimear, les limpiará sus ojos y no
tendrán necesidad de usar gafas. Pende tujapáma lo mita (están viejos,
muchachos), pero de todas formas pueden probarlo’’, enfatizó. *** Y
saltamos hacia el Olimpia, cuando los jugadores vivían en El Bosque, donde una
noche se apareció (no el lobo feroz), sino un general, sí, un capo de la época
de los años ’60, en ese entonces directivo del Decano, quien se enfrentó al
‘‘moquetero’’ Evelio Villalba (Kabayú), quien le propinó una buena trompada y
al momento tuvo que huir raudamente, porque los PM (Policía Militar) ya le
estaban buscando. ‘‘Ni tiempo tuve para ponerme los pantalones, que tuve que
llevarlos en la mano y escaparme por la parte de atrás’’. Pasados
unos días, al ‘‘escondido’’ Evelio le avisaron que todo se había tranquilizado
y que ‘‘debería ir una noche a disculparme. Recuerdo que me temblaban las
piernas, porque pegarle a un general, en la época de Stroessner, era como estar
sentenciado a cadena perpetua. Llegué acompañado por varios compañeros y
dirigentes a su casa, le pedí disculpas, nos pasamos la mano y salí volando’’,
afirmó. Fue uno
de los casos que tuvo mucha trascendencia y el general fue Piñeiro Zarza (por
ahí comentan que era de baja estatura, pero muy duro). *** Y por
Cerro Porteño, cuando en los años ’60 se vivía debajo de las graderías del
Adriano Irala. Había dormitorios, un buen comedor (en época del General Pablo
Rojas) donde la atención era de lo mejor. Ahí vivían los Idalino Monges,
Críspulo Silva, Eliseo Báez y otros como Miguel A. Sosa, Adalberto Escobar,
Saturnino Arrúa, Celino Mora entre otros que serían monumentales con el correr
de los años. Eugenio
Samaniego se encontraba en el grupo y un día sirvieron de postre dulce de
guayaba en pan, cortado en un buen pedazo. Lo tomó con la mano, llevó a la boca
y le dio un buen mordisco y cuando quiso sacarlo ‘‘me salió hasta el paladar,
por lo duro que era’’, recuerda. A partir de ahí le cambiaron de postre a él y
otros. *** Y yendo
mas atrás, nos encontramos con el Gran Capitán (+) Aurelio González. Lleno de
éxitos como jugador y DT, y de anécdotas inverosímiles. Guerrero en el fútbol y
héroe en la contienda chaqueña del ’32 al ’35, con nuestros hermanos
bolivianos. Se
jugaba en Rosario, Argentina, por la Copa Chevalier Boutell en el año 1971.
Finalizado el encuentro (1-0 a favor de los argentinos; gol de penal) algunos
jugadores empezaron a intercambiar casacas (no era costumbre todavía en ese
entonces), cuando don Aurelio González, levantándose del banco de los suplentes
empezó a gritar: ‘‘Anina pe cambia la pende camiseta. Najaguerekoi otro juego’’
(No cambien su casaca porque no tenemos otro juego). Y así lo dijo varias
veces, cuando sintió que alguien le tocaba del hombro empujándolo, giró de
golpe para ‘‘retarle’’ al que le tocaba y se encontró con un enorme perro ovejero
alemán que le empujaba, mientras un gendarme le tenía de su correa. ‘‘Mba’e
piko koa... penohéna agui ko jagua lo mita’’ (que es esto... sáquenme de encima
este perro). Tan grande fue el susto que el DT se sentó y se calmó. Gamarra ya palpita su arribo al ‘‘Calcio’’ Antes y
después del juego del viernes pasado contra Suecia, que se selló con triunfo
albirrojo por 2-1, el zaguero paraguayo Carlos Alberto Gamarra habló para
distintos medios europeos, de su inminente nueva ‘‘aventura’’ con el Inter de
Milán, al que se incorporará tras el Mundial y se constituirá en su cuarto club
europeo, tras haber jugado en el Benfica de Portugal, el Atlético de Madrid, de
España y el AEK Atenas de Grecia. Gamarra
recordó cuando jugó, defendiendo al AEK, contra el cuadro italiano en Copa Uefa
de este año: ‘‘Inter es un buen equipo, he disputado un par de encuentros
contra ellos. Han tenido mala suerte perdiendo el scudetto de aquella manera.
Son un grupo simpático con un entrenador con carisma. Cuper (el DT) no es un
perdedor, es necesario ser uno de los grandes para llegar hasta el final. El
día en el que perdieron el scudetto, estaba jugando con el AEK y he visto las
imágenes en la televisión, sinceramente esperaba que ganaran’’. Desde
Estocolmo señalaron que Carlos Gamarra habló de su modo de interpretar la
posición de un defensa. El Inter es un equipo que a veces ha utilizado el
módulo con tres defensas y otras con cuatro: ‘‘Me adapto a todos los módulos.
Creo que una de mis habilidades es la gran adaptabilidad y los toques de
cabeza. ¿Qué pienso de Italia?, creo que se juega el mejor fútbol del mundo, el
más táctico’’. Por su
parte, un poco antes de salir para Praga, para jugar por la selección italiana
un amistoso contra la República Checa, Francesco Toldo, portero del equipo
habló con los redactores del portal Inter.it: ‘‘Me han dicho que Gamarra es muy
fuerte, ¿pero jugará realmente en el Inter? Nuestra defensa necesita un
refuerzo, porque este año hemos tenido problemas a causa de las lesiones y las
expulsiones. ¿Se acuerdan cuando Di Biagio tuvo que jugar de defensa? Esto no
volverá a pasar si viene Gamarra’’. También
con su selección, la de Portugal, que se preparará para el Mundial en Macao, en
el sur de China, Conceicao, otro jugador del Inter, declaró: ‘‘Me he enterado
de que quizás venga Gamarra al Inter. Sería una óptima llegada. Es un
futbolista que en el Benfica fue determinante. Estaba acostumbrado a luchar
mucho’’. En
Tolone, Italia, mientras actuaba con la selección brasileña sub-20 en un torneo
juvenil, Adriano señaló que está muy feliz por la posible llegada al Inter de
Carlos Gamarra. El talento carioca, que fue compañero de equipo de Gamarra en
el Flamengo, comentó: ‘‘Estaría muy feliz si viniera al Inter, actualmente es
uno de los defensas más fuertes y comete pocas faltas. Junto a Cordoba,
Materazzi, Simic y Sorondo completaría perfectamente el cuadro defensivo de los
nerazzurri’’. Figuras
prometedoras
EL DE LA
VARITA
Guido Alvarenga Fue nominado ante
Suecia como el conductor del equipo. No cumplió a plenitud y quedó en deuda. Es
el hombre de la varita mágica, pero en dicho amistoso no pudo imponer su fútbol
bonito, pues recibió una estricta marcación. De todas formas, es el elegido por
Maldini para poner el fútbol en el equipo. El zurdo futbolista puede y debe ser
uno de los mejores de este Mundial. Tal vez le falte afirmarse, tener un poco
más de confianza, pues cualidades le sobran. ALTERNATIVA
VALIDA Es otro de los
talentosos en el seleccionado nacional. Buena ubicación en la cancha y muy
disciplinado tácticamente. Tiene potente remate, tanto con la pierna derecha
como con la izquierda. Ante Suecia ingresó muy pocos minutos y poco es lo que
pudo aportar. De todas formas, se conoce perfectamente sus grandes condiciones,
más aún cruzando la media cancha. Es una alternativa válida que tiene Maldini,
pues el liberteño se maneja muy bien por el sector izquierdo. A su fútbol le
suma sus pases milimétricos y sus goles de gran factura. FUERZA Y
TEMPERAMENTO Se ganó un lugar en la selección nacional gracias a su gran entrega. Ingresó ante Suecia el viernes pasado, pero fue en los últimos 3 minutos. De todas formas, en los amistosos anteriores, con Nigeria e Inglaterra, mostró sus grandes condiciones. Es otra figura que puede responder en los momentos quemantes. Eso lo tiene presente Maldini. El mediocampista gumarelo es uno de los nuevos en la selección. Con un despliegue físico impresionante, también aporta fuerza y temperamento al equipo. La
selección nacional pisa suelo japonés
La selección y sus
estrellas tocan hoy suelo japonés. Será la primera vez que el grupo estará
completo, pues se sumarán los cuatro jugadores del Olimpia a quienes estuvieron
en Estocolmo en el amistoso que disputaron y ganaron a Suecia. Por unos días, los
23 jugadores, cuerpo técnico, médicos y dirigentes permanecerán en Matsumoto.
Aquí continuarán con la preparación rumbo al Mundial. Se prevén dos amistosos
con equipos de la Liga Japonesa de Fútbol. El primero está previsto para el
martes próximo y el segundo el domingo 26 ante el Urawa Diamonds. Abandonará la
ciudad japonesa el martes 28 para enfilar rumbo a Busán, Corea, donde debutará
en la Copa del Mundo el 2 de junio frente a Sudáfrica. Inspección Maldini
satisfecho El entrenador
Cesare Maldini quedó muy satisfecho por la labor de los muchachos en el partido
ante Suecia. Le gustó el rendimiento de todo el grupo y sostuvo que se puede
mejorar incluso en los partidos del Mundial. El
"Toro" con el récord Le pisan los
talones a Acuña, Celso Ayala con 49 partidos. Muy cerquita está Carlos Gamarra
con 48 partidos jugados. |