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Historicos de la Albirroja
Rafael Toñánez
LOS GRANDES DE AYER EN EL RECUERDO

Rafael
Toñánez: Gran categoría en la zaga
por Artemio Villanueva (Diario
ABC)

En el año 1961, el club Cerro Porteño conseguía una estrella más para su
largo historial deportivo y con derecho a participar, por vez primera, en la
Copa Libertadores de América, que se había iniciado un año antes, cuando el
Olimpia entró segundo detrás del primer campeón, el Peñarol de Uruguay.

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Sebastián Fleitas (+) y Rafael Toñánez, cuando ambos compartían la temporada
1973, ’74 en el Sevilla (Fleitas fue jugador de Libertad y jugó muchos años
por el Real Madrid, ya sea de 10 o de puntero; falleció hace poco en
España). |
Mientras, ahí cerca y en la gloriosa Academia de
Nacional, Rafael Toñánez se acoplaba con otros excelentes muchachos para debutar
en la Sexta División, "donde fuimos los campeones, junto a otros compañeros con
quienes luego llegaríamos tres años después a ser ‘los carasucias’, del fútbol
paraguayo", afirma.
Por ahí fueron formándose los Toñánez, "Tete" Arce (+), Américo Fleitas, Mario
Jacquet (actual DT de Luqueño), Aurelio Martínez, Pedro González y otros, que
una instancia especial aparecerían, para pintarle al fútbol albo, la alegría del
buen jugar y la contundencia goleadora, que se traduciría en goles de todos los
colores. El futuro de estos jóvenes era alentador, "y conformábamos una buena
camada", recuerda.
LA ACADEMIA ARRASADORA
"Yo debuté en Primera División en el año 1963, pero la mayoría de los muchachos
lo hicieron recién en el ’64, cuando nos bautizaron como ‘los carasucias’. Fue
un año en donde nos salía todo, por el entendimiento que había entre nosotros y
el deseo de jugar que le poníamos entonces. Fue un gran año", enfatiza.
Los nacionalófilos volvían a soñar en eso de por qué eran de la Academia, que
tenían y tienen hasta hoy como abanderado al portentoso Arsenio Erico, uno de
los más grandes futbolistas que aparecieron en los campos de juego, y se formó
en el club Nacional. "Teníamos un espejo en el cual mirarnos, y bien grande",
puntualiza. Y todos sabemos que aparte de Erico aparecieron otros grandes como
Luis Magín Gómez, Oppe Quiñónez, "Tukú" Ramírez, Cecilio Martínez y por citar a
otros fenómenos, en el arco, a Adolfo Riquelme (campeón de Copa América 1953, de
Lima Perú, invicto y el mejor en el puesto), o al mundialista Ramón Mayeregger
(+) (Suecia 1958) y Arturo Galarza (medio hermano de Ramón, ex selección
paraguaya) y otros, que son historia del club Nacional.
También recuerda que "el año ’64, fue excelente y llegamos en segundo lugar
junto a Cerro Porteño (campeón Guaraní), pero luego llegaron las transferencias
y nos desmembramos un poco", explica. Y los carasucias pasaban a ser un recuerdo
fugaz e inolvidable para los fanáticos albos.
EN ESPAÑA DESPARRAMO TODAS SUS VIRTUDES FUTBOLÍSTICAS
Llegó al Sevilla y rápidamente gustó, y quedó. Sus virtudes técnicas y gran
calidad para defender y salir jugando. Sus cruces y anticipos veloces; el salto
impecable, hicieron que llegara a ser una de las mejores figuras del equipo.
"Jugué siete años por el Sevilla, luego pasé al Recreativo Huelva, donde estuve
5 años, para recalar en el Principado de Andorra, ya de Tercera División, cuando
apareció una tentadora oferta de Australia, a donde viajé y no pude quedarme
porque me quisieron dar lo que no habíamos convenido con el empresario y el
club; entonces decidí retornar a España y dedicarme a otras cosas", aclara.
Y fue el adiós a un verdadero crack, junto a quien hoy nos sumergimos cuatro
décadas atrás, para ir tejiendo esta historia, como esas grandes jugadas que
hacía en el área, para salir jugando como solo él lo sabía hacer. Herminio
Rafael Toñánez Almada hoy está en la vitrina de los grandes zagueros. Surgió
entre otros carasucias de la Academia, en un momento oportuno para la alegría
del fútbol arte.
ALGO MÁS PARA CONTAR
Herminio Rafael Toñánez Almada nació en Asunción el 9 de marzo de 1946. Casado
con Mirian Raquel Domínguez. Sus hijos son: Natalia Raquel de Moreno Iribas y
Rafael José. Nietos: Santiago Rafael y Francisco Javier Moreno.
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Inicio: Nacional FBC (1961 al ’ 69). Otros clubes: Sevilla (1969 al ’75),
Recreativo Huelva (1975 al ’79), Principado de Andorra (3ra. División,
Cataluña-Barcelona, 1979 al ’81), todos estos clubes de España y San Jorge de
Sydney-Australia ("Solo por un mes, de donde retorné, al no haber habido acuerdo
económico", aclara).
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Selección paraguaya: Juvenil 1967 y mayores hasta el ’68. Título: Clasificado
con el Sevilla para la Copa UEFA, en su primera temporada.
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Característica: Uno de los mejores centrales de nuestro fútbol. Pulcro y muy
técnico en su juego, para salir jugando. Veloz en el cruce y con buen salto.
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Actualidad: "Estoy trabajando como distribuidor de productos lácteos en la
empresa La Pradera, con mi propio vehículo, desde hace seis años", aclara.
"Cuando dejé de jugar en España, trabajé como DT en las inferiores y tuvimos con
mi familia una tienda de confecciones para damas y caballeros, y un día
decidimos volver al Paraguay, con nuestros dos hijos españoles", historia sobre
sus últimos momentos en la Madre Patria.
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Atrás quedaban los monumentales partidos de Rafael Toñánez, quien la mataba en
el pecho en plena área, la bajaba y salía jugando entre varios delanteros, duros
y veloces, como eran los españoles y otros extranjeros. Es que esa pasmosa
tranquilidad y su exquisita técnica conseguida en la Academia, en sus años
jóvenes, así lo afirman. O esas jornadas memorables ante los grandes, como los
del Real Madrid, "a quienes casi siempre le ganábamos, ya sea de local o de
visitante", o el Atlético, o el Barcelona, de quienes el club Sevilla era
verdugo y hueso duro de roer.
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¿Tu mejor momento en nuestro país?: "Fue ese año 1964, donde aparecimos como los
carasucias".
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¿Y en España?: "Mis primeros años en el Sevilla", afirma. ¿Cómo surgió la ida a
España?: "Tuve la fortuna de ser llevado por Epifanio Rojas junto a otros
paraguayos, en una época en que más se prefería delanteros. Recuerdo que
viajaron conmigo Marcos Candia (sanjosiano, ex Nacional, Olimpia y la selección
paraguaya, centrodelantero), Eladio Zárate (Olimpia, Guaraní, también
seleccionado y goleador del fútbol paraguayo, número 9), un tal Jiménez y
Bernardo Acosta (aquel paraguayo que fue fenomenal jugando por el Lanús de la
Argentina y lo demostró también en España), de los cuales Acosta y yo quedamos,
para jugar juntos, mientras que los otros o volvieron o fueron a otros clubes",
recuerda.
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¿Una anécdota?: "El primer año en el Sevilla apareció un DT austriaco, con una
buena pasantía en el fútbol alemán y le decían el Látigo, pero más bien para
nosotros fue, el Torturador. Se llamaba Max Merkel. Creo que fue el que implantó
la modalidad de entrenar dos veces al día y a veces hasta tres, pero sirvió para
que el primer año ganáramos el derecho de estar entre los mejores del fútbol
español jugando la Copa UEFA", finaliza.
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