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LA TAPA
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Eficiente y rendidor carrileroArtemio Villanueva En el año 1977, cuando Cerro Porteño conseguía uno de los últimos títulos de esa década, Justo Jacquet llegaba con la intención de mezclarse entre otros jóvenes y poder llegar a ser útil al club. Su privilegiada estatura, buena marca y proyecciones hicieron que apuntara alto para debutar en primera en esos años difíciles en que al Ciclón le eran esquivos los campeonatos, cuando cinco años después del debut, ‘‘recién pude saborear un campeonato (1987) luego de diez años de espera’’, historió. Y estaba para cosas mayores, porque sus excelentes proyecciones, sus saques y oportunos goles en balones quietos harían de él un goleador, llegando a marcar muchos goles en sus proyecciones ofensivas. Jacquet era el capitán y líder de entonces. Tenía pasta para ello y lo demostraba en cada práctica y en todos los partidos. Empezaba a ser un símbolo azulgrana en ese puesto, donde conocí a otros excelentes como Salvador Breglia, Valentín ‘‘Pachanga’’ Mendoza y otros. QUINCE LARGOS AÑOS En su largo trajín con Cerro Porteño logró consolidarse y demostrar en todos los seleccionados a los que fue convocado que era el mejor de la época. ‘‘Con Cerro Porteño tuve tres grandes logros cuando conseguimos campeonar en los años 1987, ’90 y ’92. Fueron años estupendos en los que pudimos ofrecerle al sufrido hincha cerrista esos tres títulos. Lastimosamente hasta ahora no se pudo llegar a la conquista de la Copa Libertadores de América’’, enfatizó. En este lapso de jugar al fútbol, este carrilero que defendía y atacaba con clase llegó a tener una desazón por un infortunio: ‘‘Luego de jugar la eliminatoria para México ’86 en varias oportunidades de titular, no pude viajar por una lesión’’, comentó con un tono de tristeza. Son cosas del fútbol, como suele decirse. Pero nadie le quita lo mucho que hizo por su querido Cerro Porteño y la selección paraguaya. Todavía está en la memoria de los jóvenes actuales que le vieron jugar y es un ejemplo de constancia, perseverancia, mística y deseo de jugar, ‘‘cuidándome mucho, como debe hacerlo un deportista para llegar a rendir por mucho tiempo’’, aseveró. EL ADIOS CON PRESIDENTE HAYES Hace poco nomás (1995) Justo Jacquet Muñoz volvía del 3 de Febrero de Ciudad del Este para jugar por Presidente Hayes. Allí conoció el famoso Fortín de Tacumbú, cuna de señeras figuras y uno de los únicos campos de juego inamovibles desde su fundación. Ahí donde un día lucieron alto ‘‘Chorito’’ y Rubén Noceda, Fausto Laguardia, ‘‘Cachelo’’ Melgarejo, ‘‘Kiko’’ Reyes, Hermógenes Ojeda y otros, que le dieron brillo a esas tardes domingueras de esa barriada de Tacumbú. Quiso el destino que Jacquet jugara su última temporada por el club de las estrellitas. Posiblemente no fue una despedida pomposa como se les hace a otros jugadores en otros países, porque acá no estamos acostumbrados a ello. Somos tan fríos -diríamos- (o malos) que no nos importa el futbolista. Aquel que rindió alto y se brindó por un club ¿no merece una despedida como la gente? O porque ya no va más o no le da el físico, ¿queda uno apartado de todo esto? (es un pensamiento de muchos). Porque sabemos que algún día el adiós llega; irremediablemente tiene que llegar y debemos estar preparados para ello. Justo cumplió y mucho. Hoy transita hacia la dirección técnica y ‘‘estamos haciendo un trabajo estupendo con la gente del 3 de Febrero de Ciudad del Este. Junto a Arrúa (Saturnino), Esteban Molinas y otros, estamos encarando con mucha seriedad este desafío y creo que podemos llegar a la cima cuando finalice este torneo y codearnos el próximo año con los grandes de la capital’’, comentó entusiasmado. Nos despedimos estando en la hermosa sede de concentración (Km. 12), a todo lujo, que ofrece el club 3 de Febrero a sus futbolistas. Y ahí está Justo Jacquet junto a otros profesionales de envergadura, modelando, puliendo un onceno competitivo, porque así como él fue excelente carrilero y goleador, hoy trasmite a sus pupilos esas cualidades. ALGO MAS PARA CONTAR Justo Pastor Jacquet Muñoz nació en Asunción el 9 de Setiembre de 1961. Casado con Martha Elizabeth Meza. Sus hijos son: Melissa Noemí (13), María Elena (12) y Rodrigo Nicolás (7). ***Ž Inicio: Club Cerro Porteño. Divisiones inferiores (1977 al 82). Debut en primera: Ante Guaraní de visitante (1-1) en el año 1982. Otros clubes: Internacional de Porto Alegre, Brasil (1989), Belgrano de Córdoba (1991), Sport Boys de Perú (1993), 3 de Febrero de Ciudad del Este (1994) ‘‘y ese mismo año a Presidente Hayes hasta el año 1995’’. ***Ž Selección paraguaya: La integró desde el año 1983 al ’91. Sudamericano del ’83. Eliminatoria para el Mundial de México 1986. Sudamericano del ’89, Río de Janeiro. Copa América 1983, ’87, ’89 y ’91 entre otros. Integrante del plantel Resto de América que jugó en el año 1987 en Japón. ***Ž Títulos: Campeón con Cerro Porteño en los años 1987, ’90 y ’92 (campeón de la Copa República en el año 1988). Con varias Copa Libertadores de América. ***Ž Características: Carrilero por excelencia. Caudillo y capitán del equipo por varios años. Potente saque lateral y goleador cuando iba a buscar los centros, corners o jugadas de pelota quieta. Estatura: 1,87. Peso: 83 kilos. ***Ž Actualidad: Trabajando en el club 3 de Febrero de Ciudad del Este como asistente de Saturnino Arrúa, preparándose para el torneo de Intermedia. ***Ž Desde 1998 hasta el 2000 trabajó en la escuela de fútbol Los Pumitas (Ríver Plate). El año pasado estuvo como DT en el Deportivo Ameliano. ***Ž Justo Jacquet llegó a marcar goles importantes jugando por Cerro Porteño: En el año 1983, ocho goles; en 1984 seis; en el ’85 siete; en el 86 siete y tres en el ’87. Jugando por Presidente Hayes marcó 13 goles, entre los años 1994 y ’95. ***Ž Un símbolo azulgrana que lució su personalidad durante 15 años en Cerro Porteño. ‘‘Llegué a jugar en varios puestos de la defensa, pero prefería jugar marcando la punta derecha y proyectarme cuando había necesidad’’, acotó. Este carrilero goleador llegó a marcar tantos goles aprovechando su elevada estatura ‘‘haciéndolos más de cabeza’’, puntualizó. Y sus saques con la mano eran interesantes porque llegaban como centros hasta el área chica. ***Ž Y Justo no puede escapar a las anécdotas: ‘‘Estábamos concentrados en Chololó con Cerro Porteño en el año 1985. Mi compañero de habitación era Osvaldo Zimnavoda (ex Ríver Plate, defensa central). El se levantaba muy temprano, y una mañana olvidó su paladar en el baño. Cuando me percaté de eso lo tomé y le escondí debajo de su almohada. Yo me escondí luego detrás de una cortina y le dije al mozo que se fijara en él. Al rato salió apresurado y empezó a querer silbarle al mozo, y no le salía el chiflido. Entonces le dije al mozo que le dijera que estaba debajo de su almohada y fue ahí que se dio cuenta de la broma que le hice y tomando un cuchillo del comedor empezó a perseguirme en la concentración. No tuve más remedio que correr, hasta que se calmó’’, comentó. ***Ž Los muchachos acostumbran hacer cada broma que a veces a uno le saca de sus casillas. Pero como hay que matar el tiempo cuando las concentraciones son prolongadas y cansadoras, ocurren estas cosas jocosas. Y Justo las vivió en carne propia ese día en Chololó.
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