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LA TAPA
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Fútbol - historia: Evaristo Masi: Excelente tanto en el básquetbol como en la portería Artemio Villanueva El fútbol nos depara sorpresas agradables y, a veces, desagradables. Son tantas las historias de un deportista que llama y genera la atención del hincha que goza, se entristece, grita cada gol y se adhiere a los comentarios diarios de la calle luego de un encuentro crucial de su equipo, haciendo chistes y hasta ‘‘sobrando’’ al amigo de turno, cuando resulta victorioso su querido club. Estas y otras facetas envuelven al popular y apasionante fútbol. Para Evaristo Masi, el resultado de su primera incursión en el básquetbol le sirvió de ensamble para una buena preparación física. Su estatura, temperamento, su capacidad de pivot, en defensa y ataque para definir bajo el tablero eficazmente apuntaban a un triunfo seguro en esta profesión, ‘‘pero resulta que jugar al fútbol era otro deseo que tenía y lo practicaba’’, acotó. Pero antes ‘‘conseguimos el título de campeón de Ascenso con el Sportivo San Lorenzo en el año 1982, iniciándome luego en el ’83 en el club Sport Barrio Guaraní’’, agregó. Ahí con la aurinegra hizo sus primeros goles con la casaca 9, mientras a la noche rebotaba y encestaba para el Sportivo San Lorenzo, donde jugó hasta el año 1984, para pasar luego al club Libertad. UN GANADOR DEL BASQUETBOL SURGE EN FUTBOL Muy pocos son los que consiguen actuar en dos disciplinas deportivas, pero Masi tenía otro gran deseo: Llegar a ser un estupendo 9 y goleador. Y por esas cosas que tiene la vida, un día tuvo un encuentro casual con un rival en el que quedó lesionado. ‘‘Entonces decidí cambiar de puesto y probar en el arco’’, comentó. Tenía un físico privilegiado para el puesto y jugar el básquetbol ‘‘me ayudó bastante, porque me daba agilidad, muchas piernas, saltos y eso sirvió para las salidas aéreas’’, siendo uno de los puntos fuertes en él. Es recomendado por los entendidos en entrenar arqueros jugar un poco de baloncesto en la semana. Y de nuevo con el Sportivo San Lorenzo (ahora ya en el arco) encontró la oportunidad en el año 1985, donde jugó hasta el ’87, año en que por última vez ‘‘jugué al baloncesto’’. Estaban dadas las condiciones para surgir y estar entre los buenos en el difícil puesto y luego de jugar en otros clubes volvió al ‘‘rayadito’’ de San Lorenzo, para tener su mejor temporada y ser considerado el mejor del torneo junto a Claudio Ibarra, del Atlético Colegiales. No fueron dos de un club grande, pero superaron a otros excelentes del arco. Y Evaristo continuó atajando; en el extranjero llegó al Universitario del Perú (1992), ‘‘donde ganamos el campeonato, pero volví por los inconvenientes suscitados en el ámbito político’’, sostuvo. También llegó a Chile y jugó en el Audax Italiano de Segunda, donde ese año (1995) el club chileno conseguiría el ascenso y el guardameta fue la figura del equipo al ser considerado ‘‘el mejor extranjero del campeonato’’.
EL RETORNO Y EL ADIOS A SU PASION De Chile retornó al Paraguay para a jugar en la Ciudad Universitaria por su querido San Lorenzo (1996 y ’97: Apertura), de ‘‘donde pasé al Sportivo Luqueño (1997: Clausura) para jugar hasta el siguiente año’’, agregó. Y con 33 años de edad le dice adiós a esa pasión deportiva, ‘‘por las lesiones y operaciones de las rodillas’’, pero deja atrás un pasado deportivo excelente en todas las disciplinas deportivas que le cupo actuar: El básquetbol, el fútbol de 9 o ese giro trascendental para jugar en el arco con la 1 y demostrar grandes condiciones para el puesto; el hándbol (también llegó a jugar) hace que Evaristo Masi Franco pase a formar parte de esta historia ‘‘increíble’’, por las distintas facetas de su identidad deportiva, pasión que lleva desde niño. Hoy ya no podemos verlo en el arco arrojándose con esa agilidad felina en busca de un balón o saliendo a cazarlo en el aire como él lo sabía hacer, porque hace poco ‘‘colgué los guantes’’, nos decía ‘‘Peneca’’ en la despedida. |