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Historicos de la Albirroja
Benítez Cáceres residía desde hace muchos en
Venezuela, a donde llegó a fines de los años 40 para quemar los últimos
cartuchos en su condición de infalible artillero. Sin embargo, con avanzada
edad, también allí brilló y permaneció un largo período actuando y dirigiendo al
equipo de La Salle, con el que fue repetido campeón. "NACÍ EN UNA CANCHA" "Puede ponerlo sin temor porque es así: prácticamente nací en una cancha de fútbol. Fue el 24 de septiembre de 1910 en el barrio Mariscal López, de Asunción. Mi casa estaba justo frente a la cancha del club Libertad y todo era abierto. Era como mi patio, cruzaba la calle y la tenía ahí. Allí aprendí a caminar y a jugar al fútbol, vivía allí dentro". Lo contó a fines de 1989, cuando volvió al Paraguay durante un tiempo. Luego regresó a Caracas, donde residen todos sus hijos. Con 19 años, el "Machetero" tomó parte de la sensacional victoria de Paraguay sobre Uruguay por 3-0. Uruguay estrenaba su título de campeón olímpico logrado en Amsterdam y el vencedor jugó todo el partido con diez hombres por lesión de un zaguero. En aquel tiempo no había cambios de jugadores. Al año siguiente disputó en Montevideo el primer Campeonato Mundial de fútbol. UNA CARRERA DE LEYENDA
De baja estatura pero fuerte complexión y unas piernas de acero, el pequeño Delfín llegó a la Primera División de Libertad. Así lo recuerda: "Yo siempre jugaba en mi categoría y me quedaba a esperar por si faltaba alguien en la siguiente. Así fue mi debut, en 1927, frente a Olimpia. Tenía 17 años. Se lesionó Gerardo Rivas, que era de la Selección Paraguaya y los muchachos de la Primera me pidieron a mí para reemplazarlo. Entré como insider izquierdo, hoy número diez. Ganamos 2 a 1 y yo marqué el segundo gol. Desde ese día hasta mi retiro siempre fui titular en todos los equipos donde jugué". En 1932, en un pase sin mucho ruido, fue transferido a Boca Juniors. Pocos sabían que estaba en el en la institución hasta que un domingo el popularísimo club debía enfrentar a River Plate. Otra vez la lesión inesperada de un jugador le dio la chance. Ingresó Benítez Cáceres y marcó los dos goles del triunfo por 2 a 1. En adelante nunca más dejaría el primer equipo, en el que compuso un trío legendario con Francisco Varallo y Roberto Cherro. Tras doce años en la Argentina (también actuó en
Racing Club y Ferro Carril Oeste) regresó a Libertad, en Paraguay. Luego marchó
a Venezuela y posteriormente a Colombia, donde actuó en Sporting de Barranquilla
y Boca Juniors de Cali. Como entrenador fue campeón con Independiente Medellín
en 1955. En 1958 retornó definitivamente a Venezuela. EL "MACHETERO" A comienzos de los años 30 estalló la Guerra del Chaco, donde los soldados paraguayos combatían a punta de machete. Tras una sensacional victoria de Boca sobre Vélez Sarsfield (que tenía su estadio invicto por mucho tiempo) con dos goles de Benítez Cáceres, un diario tituló en su portada: "El fortín de Vélez Sarsfield cayó en poder del machetero Benítez Cáceres". De allí, para siempre lo acompañó el apodo.
Diego Lucero, brillante cronista de casi un siglo
de fútbol sudamericano, fue contemporáneo del fabuloso ariete guaraní. Lo
describió con su pluma magistral: "El paraguayito era duro. Tenía coraje. No se
sabe cómo llegó. Y enchufó. ¡En la primera de Boca! Aquel muchacho cobrizo, de
pómulos de piedra y cuerpo flexible entró a abrirse camino como quien abre
camino en la selva. Y llegaron sus golazos con los tiros imposibles de derecha y
de zurda, abriendo brechas entre defensas ásperas, que no daban cuartel y daban
patadas. Allí se ganó el corazón de las hinchadas, de la boquense y de las
rivales, porque era corajudo, derecho, leal. Y fue amigo sin tacha y compañero
de ley". |
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