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LA TAPA
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Un ‘‘1’’ grandioso y espectacularArtemio Villanueva Del club Porvenir de San Antonio surgieron verdaderas estrellas que llegaron hasta Asunción. Distante a pocos kilómetros de la gran ciudad ‘‘fui al Olimpia y no quisieron pagar 1.000 guaraníes (de entonces -1947), entonces el señor Luis Fontclara me llevó a Nacional, donde estaba de entrenador el gran Arsenio Erico’’, historió. Era el principio a un devenir venturoso pleno de éxitos. El espectacular, volador, ágil y seguro arquero empezó a ganar consideración por sus descollantes actuaciones. En una época en que los grandes arqueros surgían a granel en el país: Sinforiano García, Pablo Centurión, Ramos, Maciel y otros irrumpían para demostrar quién era el mejor. La selección paraguaya daba muestra de poseer un gran equipo y animaba excelentes actuaciones en los campeonatos sudamericanos (hoy Copa América); estando presente en el campeonato del mundo 1950 jugado en el Brasil. Figuras descollantes daban muestra de sus estimables condiciones, buscando recalar en otros países. EL GRAN AÑO: LIMA-1953 Tuvieron que pasar muchos años para presentarse el momento supremo para la afición guaraní. La Albirroja necesitaba de un título y en el año 1953 se presentó un plantel acorde a la esperanza de los bravos muchachos vestidos de corto, quienes demostrarían en Lima, Perú, por qué fueron los mejores. Dejando atrás a los ecuatorianos, peruanos, chilenos, uruguayos y a los pintados brasileños, con quienes tuvieron que dirimir en dos ocasiones y ganando en ambas oportunidades. ‘‘Aquel 3-2 de la final fue infartante, porque estábamos ganando cómodamente en el primer tiempo. Luego se vinieron con su arte, dominio y genialidad buscando el empate, pero aguantamos en los últimos minutos y logramos el objetivo’’, enfatizó. En el país esa noche se desató un carnaval. Un deseo tan esperado en esos primeros 50 años de fútbol paraguayo se hizo realidad: Los Riquelme, Maciel, Hermosilla, Gavilán, Berni, López, Romerito-1, Herrera y otros contagiaron con ese título a todo un pueblo ávido de grandes cosas. ¡PARAGUAY CAMPEON INVICTO!, En su primer título sudamericano. Y Adolfo Riquelme fue considerado el mejor arquero del torneo. Su serenidad, agilidad, salidas oportunas y atajadas espectaculares surgieron en Lima para coronarse desde ese día en un portento del arco que con el tiempo sería una leyenda. ATLETICO DE MADRID Llegar a vestir la casaca del Atlético de Madrid en aquellos años era un lujo. Y tres paraguayos fueron a la Madre Patria: Adolfo Riquelme, Heriberto Herrera y Atilio López. Fueron cinco años de atajadas sensacionales y la demostración del por qué fue el mejor del arco en Lima. Admirado y querido dejó una clase de cómo debe jugar un arquero y ‘‘más aprovechando las enseñanzas del Divino Zamora (gran arquero español) que se encontraba en el club’’. Y Riquelme volvió completo y con maestría para seguir jugando en otros países. En el Perú y Colombia continuó con su calidad de extraordinario arquero. ‘‘El éxito mío radicó en que yo entrenaba mucho. El arquero debe trabajar hasta más no poder’’, dijo, admitiendo una realidad, porque es el único jugador que debe entrar primero y salir último en las prácticas. Y los recuerdos pasan volando como lo hacía Adolfo Riquelme en el arco. Toda una leyenda. Un ejemplo digno de recordar que servirá de estímulo a los que quieren ser arqueros: El puesto más difícil e ingrato.
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