Victor Rivas

Víctor Rivas: un líbero luqueño que lució en otros clubes

por Artemio Villanueva (Diario ABC Color)

En el año 1958 el seleccionado paraguayo participaba en una justa deportiva por méritos propios, clasificándose para el Mundial de ese año, jugado en Suecia, bajo la dirección técnica del recordado ‘‘Gran Capitán’’ Aurelio González (+), un luqueño de pura cepa.

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Foto: Sportivo Luqueño 1980. Parados de izq. a der.: Nery Peralta, Nisvaldo Ovando, Gregorio Arce, Víctor Rivas, Juan Bautista Torales, y Pedro Sandoval. Agachados: Eligio Dávalos, Carlos Olmedo, Raúl Vicente Amarilla, Francisco Rivera y Pedro Colmán.

Olimpia ganaba el título dejando atrás a su eterno y clásico rival Cerro Porteño, que llegó segundo, y cuando todo hacía suponer que lo ganaría en forma invicta, el club Libertad no le dio la oportunidad, en la última fecha, derrotándolo por 3-2. Juan Bautista Agüero fue el artillero con 16 goles. Presidente Hayes fue el campeón de Segunda y el Fernando de la Mora en Tercera.

En Luque nacía Víctor Ernesto Rivas Benítez y como todo luqueño decide practicar en el club de su ciudad. ‘‘Me inicié en Inferiores y estuve 10 años en el club’’, recuerda. Fueron diez años que pasaron volando, donde llegó a jugar en primera, en tres temporadas.

Un defensa que se caracterizaba por sus oportunos cruces, excelente saltos y buenos quites. El típico líbero, hoy defensa central.

A OTROS CLUBES

En 1983 acude a otra cita, jugando por el Sport Colombia de Fernando de la Mora, pasando luego al 8 de Diciembre de Caacupé. Donde el local tiene un desafío del cual sale airoso, alejarse un poco del fútbol regional y adentrarse al capitalino. ‘‘Con el 8 tuve la satisfacción de ser campeón, logrando dar el salto para jugar en Segunda División’’, rememora. Eso ocurrió en el año 1984. De ahí pasa al Rojo de los Zacarías, el Atlético Colegiales, siendo uno de sus mejores momentos, en un estupendo onceno. Pero siguió tentando fortuna y llegó hasta Cerro Corá, lugar en que las cosas también le fueron bien. ‘‘Ahí logré el objetivo que tenía en toda mi carrera. Ahí tuve enormes satisfacciones’’, enfatiza. Porque el rojinegro aspiraba a cosas mayores y sus directivos no escatimaron esfuerzo alguno. Durante seis años los cruces, saltos y marcas impecables de Rivas le daban la seguridad a esa zona defensiva, hasta llegar a ese momento glorioso para Cerro Corá, el de ser campeón de Ascenso en el año 1990 y por vez primera poder competir entre los mejores de nuestro balompié.

EL ADIÓS POR UNA LESIÓN

Los recuerdos de Luqueño, 8 de Diciembre, Colegiales y Cerro Corá quedaban atrás y retorna a la ciudad de Luque, pero para jugar por el General Díaz, haciéndolo otra vez durante 6 largos años, cuando un día desafortunado, por una lesión de ligamentos le dice adiós al fútbol. Fueron largos años de duro trajín, entre prácticas y el cuidado del físico, dando muestra de ser un profesional a carta cabal. Desde 1972 hasta el ’97, suman 25 años de jugar, que ameritan la profesionalidad de Víctor Rivas Benítez. Posiblemente no jugó en clubes como Olimpia o Cerro Porteño, pero si vistió un largo tiempo la auriazul de Luqueño, pero vivió uno de sus más grandes momentos en el rojinegro de Cerro Corá, según sus propias expresiones. Un ejemplo digno de ser imitado por los jóvenes, ‘‘que si quieren surgir, tienen que cuidarse bastante y más en estas épocas de muchas tentaciones pecaminosas’’.


ALGO MÁS PARA CONTAR

 

Cerro Corá campeón 1990.

Víctor Ernesto Rivas Benítez nació en la ciudad de Luque el 7-XI-58. Casado con Virginia López. Sus hijos son: Víctor David y Adolfo Daniel.


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Inicio: Club Sportivo Luqueño; Inferiores (1972 al ’82). Otros clubes: Sport Colombia (1983), 8 de Diciembre de Caacupé (1984), Atlético Colegiales (1985), Cerro Corá de Campo Grande (1986 al ’91). (‘‘En 1986, mitad de año, fui a jugar en el Patria de Formosa’’). Luego General Díaz de Luque (1992 al ’97).


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Títulos: Campeón con el 8 de Diciembre de Caacupé, con derecho a participar en la Segunda División (1984). Vicecampeón 1986 y Campeón (1990) con Cerro Corá, en la 1ª de Ascenso.


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Característica: Llegó a jugar de líbero y otras veces de cuarto zaguero. Rápido para el cruce y eficiente en los saltos, para la cabeza. Estatura: 1,78. Peso: 76 kilos.


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Actualidad: Funcionario municipal de Luque. ‘‘Desde el año 1978 hasta la fecha, en la sección Archivo de Hacienda’’, afirma.


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Víctor Rivas nos traslada a aquellos líberos de antes y nos hace llegar a ver esos cruces oportunos y veloces, en donde tenía que cubrir las espaldas del cuarto zaguero o la de los laterales, cumpliendo con creces, acompañado de sus excelentes saltos para la cabeza. Un profesional que cumplió, ‘‘por el cuidado que siempre tuve en mi vida privada y la dedicación para jugar’’, comenta, refiriéndose al famoso ‘‘entrenamiento invisible’’, que significa el cuidado de un atleta cuando finaliza el entrenamiento diario o una competencia. ‘‘Es que para jugar bien y rendir al máximo, uno debe dejar los vicios y dedicarse por completo a esta hermosa profesión, cuidando el físico se puede llegar al objetivo’’, aconseja.


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¿Tu mejor momento?: ‘‘Cuando estuve una temporada jugando por el Atlético Colegiales (1985) y Cerro Corá 1990. Tampoco puedo olvidar los años que jugué en mi primer club, el Sportivo Luqueño’’, puntualiza.


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¿Cuántos años en la primera de Luqueño?: ‘‘Me tocó jugar tres años seguidos (1980, ’81 y 82)’’, recuerda.


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Hoy, uno de sus hijos, Adolfo Daniel, quiere seguir los pasos del papá. ‘‘Está entrenándose en la escuela de fútbol de Cerro Corá’’, afirma.


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Y llegamos a la pregunta de casi todos los luqueños. ¿Por qué el Sportivo Luqueño no puede acceder a otro campeonato? (Desde el año 1953 no lo consigue). ‘‘Siempre empieza bien y en la puntada final se desinfla, pero creo que este año puede ser’’, afirma. Como todo luqueño aspira el título que la sufrida comunidad no puede saborear en estos tiempos. Los directivos, técnicos y jugadores tienen la palabra.


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Mientras hacíamos esta nota pudimos saludar al otrora gran número 10, ‘‘Romerito’’, Julio César Romero, actual concejal municipal, cuando le preguntábamos a Víctor Rivas sobre su adiós del rectángulo futbolero: ‘‘Fue a consecuencia de una lesión de los ligamentos de la pierna derecha’’, nos dice. Posiblemente a consecuencia de algunos campos duros, no aptos para la práctica del fútbol o algún choque circunstancial, en una jugada brusca. Son cosas del fútbol y Rivas se siente satisfecho por lo que hizo, en el difícil puesto de líbero, para lo que hay que estar bien preparado, y él lo hizo.

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