Angel Jara Saguier, excelente y gran definidor
Artemio Villanueva
Año 1953. Darío (un 9
mundialista del ’50), Enrique, talentoso 8, compartían juntos la
azulgrana. Ambos titulares indiscutibles que ya formaban parte de la
‘‘dinastía’’ de los Jara Saguier. Llegó Angel un día y se unió al grupo,
un carasucia. ‘‘Apenas tenía 17 años y tuve la suerte de debutar
directamente en la Cuarta Especial ante el Atlántida, siendo marcado por
Margesca, un buen defensa también seleccionado. Ganamos 4-0 y marqué un
gol’’, historió.
Eran épocas en que se mojaba la camiseta ‘‘y hasta en las prácticas se jugaba al todo o nada. Parecía una verdadera final’’, acotó.
La fuerza, el coraje, la decisión, el amor propio, la gran preparación atlética simplificaban el jugar, acompañado de mucha técnica atrás, en el mediocampo y una velocidad increíble por las puntas. ‘‘Por ahí estaba Joel Cabrera (7) o un ‘Avión Colí’ Benítez (11) con nosotros. En Olimpia Juan Bautista Agüero (7) de Olimpia, en Nacional el cañonero Florencio Amarilla (11) y otros que hacían de nuestro fútbol una bella realidad en esos años’’, puntualizó.
Así fue el inicio de este 10 que luego se transformaría en un estupendo 9.
DIEZ AÑOS CON EL CICLON
El joven debutante lo hizo ante el clásico rival de siempre: Olimpia. ‘‘Recuerdo que reemplacé al recordado Eligio Insfrán (+) que jugaba de 10, porque mi hermano Darío lo hacía de 9, el cual era mi puesto preferido, pero sacarle el puesto a mi hermano en ese entonces era difícil, entonces tuve que adaptarme en ese sector y luego con el tiempo ocupar el puesto que me dio muchas satisfacciones’’, se sinceró.
En el año 1954 ‘‘saboreé mi primer título, para reprisarlo luego en 1961. Tampoco olvido esos vicecampeonatos del ’57, ’58, ‘59 y ‘60’’, enfatizó. Fueron los años del pentacampeonato del clásico rival, el Olimpia.
El integrante del primer sudamericano Juvenil jugado en Venezuela, admirado y aplaudido por el hincha cerrista, goleador infaltable de la eliminatoria para Suecia ’58, con tres goles convertidos en cuatro encuentros junto al cañonero Amarilla, pasaba a ser figura con sus escasos años. Era número puesto en la selección para viajar al mundial ‘‘cuando tuvimos un inconveniente mi hermano Enrique y yo con los directivos de nuestro club y no pudimos viajar. Todo fue a consecuencia de esa larga gira que hicimos con Cerro Porteño y al regreso nos suspendieron’’, afirmó. Tanto esfuerzo y mucha calidad para clasificar y recibir una dura sanción que les sacaba del mundial de Suecia 1958. Pero la vida tiene su revancha y ellos siguieron jugando, posiblemente dolidos en ese momento, y volviendo a demostrar esa enorme calidad que tenían.
FRANCIA: UNA NUEVA HISTORIA
Se despidió de Cerro Porteño con un título: ‘‘Sin rencor, ni reproches, al contrario, estaba agradecido por la oportunidad que tuve para demostrar que podía ser útil y de paso hacer vibrar a más de un hincha con mis goles’’, explicó.
Y en la lejana Francia (último campeón Mundial 1998) un paraguayo se acoplaba al Toulouse F.C., pasando luego al Red Star y finalizando su brillante trayectoria con un balón en los pies en el club Bensacon.
El adiós a las gambetas, la fogosidad, la fuerza, la técnica y goles; que se trasladaban a un costado del campo de juego, ‘‘donde empecé a trabajar como DT’’, agregó.
Pasaron 20 años y el retorno a la tierra de su ancestro era una realidad. El imán asunceno del barrio Santísima Trinidad de nuevo atrajo a Angel Jara Saguier a los campos de juego del Paraguay, y hoy entre nosotros, está dando muestra con los ‘‘Cicloncitos’’ al pueblo azulgrana, que todo está en buenas manos.
El Ciclón apunta alto y con alegría nos da la noticia de que cada ex jugador tendrá un puesto de trabajo, aplicando todo sus conocimientos para formar grandes estrellas.
Y Angel ya forma parte de ese plantel.
ALGO MAS PARA CONTAR
Angel Críspulo Jara Saguier nació en Asunción (barrio Santísima Trinidad) el 1 de octubre de 1936 (en el día del aniversario del club Cerro Porteño). Casado con Fulvia Vargas, con quien tiene tres hijos : Javier, Grace (esposa de Raúl Fretes -h-) y Chantal (esposa de Juan José Aranda, ex futbolista de Sol de América).
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Inicio: club Cerro Porteño (1953 al ’62). Debut en primera: Año 1954 en un clásico ante Olimpia. Otros clubes: Toulouse FC de Francia (1962 al ’65); Red Star de París (1965 al ’67); Racing de Besancon (1967 al ’69), quedando luego en Francia hasta el año 1982.
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Selección paraguaya: Primer sudamericano jugado en Venezuela en el año 1954 (tercer puesto). Selección de mayores: Eliminatoria para el Mundial de Suecia 1958, en la que se clasifica la Albirroja por primera vez, realizando una estupenda campaña, y otros seleccionados nacionales.
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Títulos: Cerro Porteño (1954 y ’61); Vicecampeón (1957, ’58, ’59 y ’60).
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Característica: Con mucha técnica y velocidad. Excelente para definir dentro del área. Fuerte y de buen salto. Un 9 de los buenos. Estatura: 1,78. Peso: 67 kilos. Apodo: ‘‘Cabayú Alazán’’.
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Otros: DT recibido en Francia, donde estuvo radicado 20 años consecutivos. Dirigió a los clubes Vendome, Moulin (campeón de Ascenso). En Paraguay a Cerro Porteño (inferiores y primera división), Guaraní, Nacional, Libertad, Sol de América, Ríver Plate, Rubio Ñu, Sportivo Trinidense, Cerro Porteño de Ciudad del Este. Selección de Primera de Ascenso (campeón invicto del campeonato de selecciones jugado en Ciudad del Este en el año 1994).
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Actualidad: Director general de la escuela de fútbol Cicloncito del club Cerro Porteño. Al respecto comentó que ‘‘en ese predio maravilloso del parque azulgrana de Ypané se está gestando un sueño que va tomando su forma real. Se están preparando nueve campos de juego para la práctica de fútbol. Tres ya están terminadas y las restantes en pleno trabajo’’. Una bella realidad que albergará a futuros grandes futbolistas, porque ahí se centrarán todas las prácticas y funcionará una escuela (no de fútbol), permitiendo también que aquellas ex grandes estrellas del Ciclón puedan tener un lugar para trabajar y enseñar, poniendo manos azulgranas que sientan ese ciclónico palpitar debajo de esa camiseta que trasunta grandes glorias pasadas.
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Y retrocedemos al año 1957, cuando Angel daba muestra de sus grandes condiciones en esa extraordinaria delantera que alegraba al pueblo paraguayo: ‘‘Jugábamos ante Uruguay, el bicampeón mundial, nuestro tercer partido por la eliminatoria para el Mundial de Suecia ’58 (los dos primeros se les ganó a los colombianos: 3-0 en Bogotá y acá 2-1) y ganándole a Uruguay ya clasificábamos una fecha antes. El rival de turno traía un pergamino que aquilataba su gran trayectoria, pero esa tarde del 14 de julio de 1957 rompimos el molde y le goleamos 5-0. Amarilla marcó tres golazos impresionantes (era el debut del jugador de Nacional), Oscar Aguilera (+) (ex Olimpia) uno y yo el otro gol. Ya clasificados viajamos a Montevideo donde perdimos 2-0 y nos salvamos por poco de los hinchas uruguayos, quienes reaccionaron por la fractura que tuvo el lateral Correa en un encontronazo con Amarilla, fracturándose tibia y peroné. Jugamos bajo una intensa lluvia y hasta quemaron la bandera paraguaya que tenían los hinchas que nos acompañaron. Por poco no contamos el cuento‘‘, historió.
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Este Jara Saguier: técnico, preciso, duro e implacable para los goles, recorrió diversos campos de juego y se encontró un día en Francia, para llegar a romper defensas y convertir goles antológicos como lo hizo con la azulgrana.