Adolfo Vaccaro: Un veloz, habilidoso y cerebral jugador
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por Artemio Villanueva (Diario ABC Color)
Imagínese el lector el barrio Villa Morra,
allá por el año 1946 (un año antes de la revolución). Parece increíble, pero el
fútbol llevaba ya más de cuarenta años de existencia en el país. Adolfo Vaccaro
daba sus primeros dribling y dejaba atrás a sus defensores, con velocidad innata
y mente despejada, para pensar y realizar al instante jugadas de categoría.
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Por ahí, con apenas un año de fútbol serio, ya otro club de los grandes en la
época (el de los millonarios), el Atlántida, empezaba a contratar figuras de
relieve para conformar un gran onceno. Entre los extraordinarios Eulogio
Martínez (+), el maestro César López Fretes (+), Antonio Ramón Gómez y Adolfo
Vaccaro, entre otros, empezaron a deslumbrar con el club de barrio Obrero.
‘‘Tuve la fortuna de jugar con estos monstruos y estar en el Atlántida desde el
año 1947 al ’50’’, historia.
DOS EMIGRAN A OLIMPIA Y OTROS A LIBERTAD
Vaccaro y López Fretes son contratados por Olimpia (1951); el segundo con un
Mundial encima (1950, jugado en el Brasil, cuando Uruguay consiguió el histórico
Maracanazo, al vencer 2-1 a Brasil en el partido final) y entre ambos le dieron
otra cara al Olimpia.
‘‘Me iba bien, y cuando llevaba la cuarta temporada, tuve un problema con el
desaparecido Gral. Piñeiro Zarza, que en ese entonces tenía otra graduación
menor (el mismo que un día tuvo un altercado con Evelio Villalba) y casi sucedió
lo mismo que a Villalba (Evelio); por tanto decidí dejar el club’’, recuerda.
El adiós al Olimpia era inminente, por lo que decidí hacer el curso de DT al
siguiente año, en que fue el mejor de la promoción. ‘‘Decidí jugar y dirigir a
la vez el equipo, y tuve la suerte de ser el campeón de Ascenso de ese año’’,
puntualiza.
Vaccaro seguía dándole con todo, y a fin de año decidió emigrar al interior del
país, para jugar y dirigir a la vez, algo que pocos hacen.
COMO DT CONSIGUIO MUCHOS LAUROS
En casi todos los equipos que le tocó dirigir consiguió estupendos lauros. Con
el Sportivo Clorinda de Clorinda, con el 22 de Setiembre de Encarnación, el
Gral. Caballero de Cnel. Bogado, Capitán Alfonso del Puerto de Misiones y el
Atlético Posadas de Posadas, Argentina.
En todos estos clubes demostró su sapiencia para manejar los equipos
consiguiendo campeonar en todos ellos. Es un hombre que conoce mucho de fútbol,
que vivió mucho tiempo sin dar a conocer por la prensa sus estimables virtudes
de técnico y jugador de fútbol. Hoy, como muchos otros paraguayos que nos
sentimos dejados de lado por técnicos foráneos, teniendo ex futbolistas jóvenes
que están demostrando su capacidad para dirigir a los equipos del país, ‘‘siendo
una muestra palpable el papel de nuestra selección Sub 20 (con 7 meses de
preparación), que no ha mostrado nada hasta ahora, viendo que estamos perdiendo
la identidad que tiene el futbolista paraguayo, esa garra, coraje y deseo de
jugar que debe tener un joven’’, afirma, con relación a los que están al frente
y tiene como cabeza a un foráneo. Y pienso yo: ‘‘¿Será que siempre nos dejaremos
manosear por otras gentes y seguiremos siendo incapaces de protestar por todas
estas cosas? ¿Estaremos siempre callados y seremos sumisos a todo esto? Yo creo
que el paraguayo es tan capaz y quizás mejor que muchos de aquellos que vienen,
o los que estuvieron trabajando aquí. ¿Podremos unirnos y luchar por esta
causa?’’.
Este pensar no viene solo de mí; es el clamor de otros ex compañeros de fútbol y
hoy directores técnicos, como también de Adolfo Vaccaro, aquel punzante, veloz,
habilidoso jugador que vistió de corto con grandeza y como DT dio muestra de su
calidad de estratega.
ALGO MAS PARA CONTAR
Adolfo Aníbal Vaccaro Mena nació en Asunción el 9 de diciembre de 1927. Se casó
con Vilma Vallejos (+). Sus hijos son Clara Noemí de Acosta, Gustavo Adolfo,
Mirian Beatriz, Carlos Jorge, Verónica de Ramírez (esposa de Mario ‘‘Robocop’’,
ex Olimpia y selección paraguaya). Nietos: ‘‘Tengo 16 nietos. Gustavo Adolfo,
Vilma Paloma y ‘Pimpo’ Gustavo Andrés, todos ellos golfistas y con gran
futuro’’, agrega.
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Inicio: Club General Genes de Villa Morra (1946 y 1955). Otros clubes: Atlántida
SC (1947 al ’50); Olimpia de Asunción (1951 al ’54).
Selección: Integrante del plantel albirrojo que jugó el Panamericano de Buenos
Aires 1951.Títulos: Club General Genes (Ascenso 1955, como DT y jugador).
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Como DT: Dirigió los siguientes equipos, ganando sendos campeonatos. Con el
Sportivo Clorinda (Argentina, 1961), 22 de Setiembre de Encarnación (1962),
General Caballero de Cnel. Bogado (1964), Capitán Alfonso del Puerto de Misiones
(1967) y Atlético Posadas de Posadas Argentina.
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Característica: Veloz, hábil y cerebral. Jugaba de ‘‘7’’ como también de ‘‘8’’.
(De los clásicos punteros que hoy añoramos en nuestro fútbol). Estatura: 1,74
Peso: 63 kilos.
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Actualidad: Descansando y cuidando de los nietos. ‘‘Tengo unos hijos y nietos
maravillosos, quienes me dicen: ‘‘Vos papá ya hiciste mucho por nosotros y ahora
nos toca a nosotros’’, enfatiza. (Al fin escuchamos otra vez en esta época que
algunos hijos reconocen lo que papá y mamá hacen o hicieron por ellos).
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Otros: Hizo el curso de DT en la ENEF en el año 1955 y fue el mejor de su
promoción entre otros grandes estudiosos, como el doctor Miguel Angel Pangrazio,
el maestro César López Fretes (+) entre otros.
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¿Tu mejor momento?: ‘‘Fue en mi primer año jugando por el Olimpia’’.
¿Tu mejor gol?: ‘‘El que le marqué al Sportivo San Lorenzo y significó la
salvación del descenso de la categoría a mi querido Atlántida. Recuerdo que fue
desde unos treinta metros, ante un tiro libre, y ganamos 1-0’’, afirma (¡fue un
golazo!).
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Adolfo Vaccaro, un deportista a carta cabal. Ni siquiera se le nota la edad
actual que tiene: ‘‘Es que no dejo de hacer ejercicios y de cuidarme en las
comidas y bebidas’’, asiente.
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Llegó a jugar con jugadores de la talla de César López Fretes (+), Antonio Ramón
Gómez (+), Eulogio ‘‘Kokito’’ Martínez (+) y otros, quienes vistieron la azul y
negra de Atlántida. Es concuñado del ‘‘poeta de la zurda’’ Juan Angel Romero (el
que ‘‘corta el bacalao’’. Ex Guaraní y selección paraguaya, radicado actualmente
en España, donde lució con toda su categoría de 10). ‘‘Era un fenómeno jugando
al fútbol’’, sintetiza Vaccaro.
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El pase de Adolfo Vaccaro costó ‘‘al Olimpia la suma de 1.300.000 guaraníes’’,
cifra récord entonces, porque López Fretes fue al Olimpia por 800.000, mientras
que Antonio R. Gómez al Libertad por 1.00.000, superándole solamente el
‘‘monumental’’ Eulogio Martínez (a Libertad) por la suma de 5.000.000 de
guaraníes.
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‘‘Recuerdo que el club Atlántida no me dio un solo guaraní’’, corrobora, para
quedar demostrado una vez más que desde añares los futbolistas paraguayos siguen
desprotegidos. Hoy día hay clubes que al terminar el campeonato dejan de
pagarles a sus jugadores porque no se salvaron o cumplieron una mala campaña, y
eso que hay contrato de por medio. Nos preguntamos: ¿hasta cuándo estas
injusticias? ¿Por qué el Ministerio respectivo para estos cosas no soluciona
estos problemas? Tenemos que cortar de raíz esta situación, ¿o debemos aconsejar
a los jugadores y DT que demanden a esos clubes?
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En la despedida nos contó sobre aquella avioneta que cayó un día en las
cercanías del club General Genes (1955), cuando estaba de DT en el club:
‘‘Recuerdo que finalizó la primera parte del partido que se estaba jugando y la
avioneta en sí pasó en varias oportunidades realizando vuelo rasante. Como hacía
calor, decidimos descansar dentro del gramado de juego, bajo la sombra de un
frondoso árbol.
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Fue entonces cuando Rigoberto Trigo, mi lateral derecho, tomó la pelota y dijo:
‘‘Le voy a dar un pelotazo y voy a echarle’’. Y volvió a venir la avioneta (el
piloto era de apellido Lird y las pasadas era una muestra de su habilidad para
la novia que vivía en el barrio) y Trigo lanzó un pelotazo al aire, que dio
justamente en la hélice del avión, que fue a caer por unos cocoteros que habían
cerca del estadio. Todos corrimos a ver qué pasaba. Por suerte, el piloto salió
ileso (hoy ya fallecido). El causante del hecho corrió hasta su casa y se metió
debajo de la cama’’, historió.
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Pasaron los meses, y el veloz, habilidoso y cerebral Vaccaro consiguió el
Ascenso del club General Genes (como DT y a veces jugando).