Benjamín Laterza, un estupendo delantero y gran maestro del fútbol
Se imagina el lector en aquellos años ’20, ’30 y algo más, cuando las reglas del fútbol imponían otros criterios: no podía haber cambios, no existían técnicos y a veces el capitán y figura del equipo cumplía esos papeles.
A Benjamín Laterza le cupo estar en esas condiciones en varias oportunidades, especialmente en el Colón de Santa Fe: "Donde yo era el capo", comentaba en las tertulias familiares o con los amigos. Se inició con la azulgrana del Ciclón de barrio Obrero y rápidamente fue tentado para viajar a la Argentina, porque en el país existía el problema de la guerra que se aproximaba (1932 al ’35) y el torneo local quedó paralizado. Entonces, las grandes figuras emigraron al vecino país y otros quedaron en el suelo chaqueño.
En Colón fue el ídolo y cuando fue transferido al River Plate del mismo país, al enterarse los hinchas, quemaron las gradas de madera del club. Tanto le querían al "paragua" talentoso, técnico y goleador que hasta eso hicieron los fanáticos santafesinos.
RÍVER PLATE, EL GRAN DEBUT Y OTROS CLUBES
Llegó la tarde del debut y nada menos que ante el Independiente, del extraordinario "Saltarín Rojo" paraguayo Arsenio Erico (+). "Tuve que suplantar a Bernabé Ferreira, al que lo sacaron del equipo porque había pedido un auto (era la estrella de River). Tan grande era mi misión, pero no me amilané y acepté el desafío", dice don Benjamín en sus memorias. Y River Plate derribaba esa tarde a un coloso, a los rojos de Avellaneda, junto a Erico y todas sus estrellas. Benjamín Laterza marcó el único gol de partido, de cabeza, al más puro estilo de Erico y fue la figura de ese encuentro. Entró con el pie derecho y fue felicitado por Arsenio, con esa cordialidad y gran humanidad que tenía, perdiendo o ganando. "Para mí, Erico fue lo más grande que vi en el puesto", comentaba.
Luego pasó a otros clubes argentinos, como Racing, Rosario Central, Newells Old Boys, Colón otra vez y el retorno a Cerro Porteño para consagrarse tricampeón y goleador en un torneo, demostrando sus grandes condiciones técnicas, su talento y demostrando cómo se deben marcar goles, porque goles son amores, alegría del hincha y resultado favorable para un triunfo. No defraudó en ninguna instancia de su carrera deportiva y continuó batallando, enseñando después, con clase e inteligencia, ya en el campo de la dirección técnica. Otra nueva faceta se desarrollaba en él, al alejarse de su último club, el Guaraní de Dos Bocas.
EL ADIÓS Y SUS MUCHOS LEGADOS
Hace apenas tres años, el 7 de abril del 2001, en este nuevo milenio, rodeado de su hijo Osvaldo, su nuera inseparable, nietos y otros, se despedía de la vida terrenal, para despegar su alma del cuerpo e ir a la presencia del Señor allá en el cielo, donde alguna vez iremos todos, a encontrarnos con la vida eterna, que solo Jesucristo nos puede dar.
Rodeado del cariño de su gran familia, porque un par de años antes su querida e inseparable de toda la vida María Pietroni (+), a quien la trajo de Santa Fe, le dijo adiós. Se habían casado el 3 de setiembre de 1934, un día lunes, posiblemente porque era el día libre que tiene un futbolista y estaban en pleno campeonato.
"Todos estábamos junto a él (en una enorme sala que tienen en la casa) y mi señora Marta le acompañaba siempre con los mates tempraneros, siendo inseparable de papá. Recostado en el sofá, se despidió de todos y dio el último suspiro de vida ese día", nos comenta con lágrimas en los ojos y emocionado por la presencia de Abc Color. "Agradezco de todo corazón, por esta nota", nos dice en la despedida y al contarnos esta excelente historia de otro grande que tuvo nuestro fútbol, del maestro y gran estratega, don Benjamín Laterza Parodi.