Silvio Benitez

Silvio Benitez

Silvio Benítez, excelente en el arco y en el básquetbol

Año 1935. En junio se firmaba la paz con los bolivianos. La alegría y la tranquilidad volvían al país luego de tres largos años. El fútbol había sido suspendido y algunos futbolistas enrolados para defender el suelo chaqueño, pero no todos pudieron retornar...

En el barrio Tacumbú nació Silvio Benítez el 3 de noviembre de ese año, sin saber lo que había ocurrido en esos años. Fue creciendo y papá Benítez seguramente le contó luego sobre esos años. ‘‘Lo más importante para mí era jugar al fútbol. Lo hacíamos diariamente, y así fuimos creciendo en este barrio tan popular’’, recuerda.

El debut fue nada menos que ante Olimpia, con 1-0 a favor del Decano, lo cual sirvió para demostrar sus buenas condiciones, donde el onceno de la Estrellitas tenía excelentes guardametas. Rubén Noceda y Asunción Caballero, con quienes tenía que competir: ‘‘Yo estaba en el tercer lugar, detrás de ambos’’, se sincera. Tuvo que esperar su oportunidad, que llegó en muchas ocasiones. Noceda viajó al Perú, donde fue campeón de la Copa América 1953 (el titular era el gran Adolfo Riquelme). Y por su querido Presidente Hayes dio muestra de otra de sus facetas deportivas, compartiendo fútbol y básquetbol, con mucho éxito.


POR EL EXTRANJERO Y EL RETORNO

‘‘Luego de varios años de ser jugador de Hayes, pude conseguir mi pase libre’’, recuerda. En su primera transferencia, viajó al Ferrobadminton de Chile (división de Ascenso), con el que logró el privilegio de ascender en su primera temporada. ‘‘Fue un año estupendo, me fue bien’’, afirma. Del país trasandino fue al del café, Colombia, para atajar por el América de Cali, acérrimo rival del Deportivo Cali. ‘‘Recuerdo que mantuvimos una racha de más de 30 partidos sin perder, y contra el Cali nunca me tocó perder’’, asegura.

Con los rojos caleños estuvo en la temporada 1967 y 68, para retornar al Paraguay para tentar atajar por el actual Rey de Copas, el Olimpia, pero por esas cosas que casi siempre ocurren y les suceden a otros futbolistas, no enviaron el pase internacional a tiempo y, al haberse cerrado el libro de pases, todo quedó trunco.

‘‘Entonces pensé jugar un año más y dejarme del fútbol. Encontré en el Sportivo Luqueño la gran oportunidad para hacerlo’’, afirma. Metido con otras estrellas como ‘‘Raco’’ Ortiz, ‘‘Tuku’’ Ramírez, Antonio González y otros, pudo darse el lujo de atajar para el azul y oro del Luqueño.

El adiós al arco estaba hecho (1969) y con la misión cumplida entre los tres palos, además de muchos otros años en el básquetbol, dónde también demostró sus grandes virtudes, vistiendo la albirroja de las estrellitas en muchas noches memorables, ahí en el Fortín de Tacumbú.
Hoy todos son recuerdos del pasado, excelentes, en el deporte, mientras el físico nos da esa posibilidad, que va desgranándose con el correr de los años. Silvio Benítez lo aprovechó en su momento y comparte esa galería con otros dos grandes, como lo fueron Rubén Noceda y Asunción Caballero en el arco de Presidente Hayes.

ALGO MAS PARA CONTAR

Domingo Silvio Benítez Alfonso nació en Asunción (barrio Tacumbú) el 3 de noviembre de 1935. Sus hijos son Isidora, Marilyn, Domingo, José, Silvia y Tania.
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Inicio: Club Presidente Hayes (1948). Otros clubes: Ríver Plate (1963 y ’64); Ferrobadminton de Chile (1965 al ’66) y América de Cali (Colombia, 1967 al ’68). ‘‘Retorné al Paraguay para jugar por el Olimpia, por la Copa Libertadores de América, pero no fue posible porque no llegó el pase’’, recuerda. Y Sportivo Luqueño (1969).
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Selección paraguaya: Integrante del plantel Juvenil que participó en el primer sudamericano, jugado en Caracas, Venezuela (1954). También participó en las selecciones de mayores.
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Títulos: Cuarta Común Presidente Hayes (1953); tercer puesto en Venezuela Sudamericano Juvenil 1954 y campeón de Ascenso con el Ferrobadminton de Chile (1965).
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Característica: Agil, seguro y de buena salida aérea, ‘‘porque jugar al básquetbol me ayudó bastante’’, explica. Uno de los primeros que empezaron a dominar su área. Estatura: 1,80. Peso: 75 kilos.
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Otros: Excelente basquetbolista. Compartió junto a otro excelente arquero, como lo fue Asunción Caballero, el básquetbol, jugando de distribuidor y defensa. Recuerda a otros compañeros: Sergio Rodríguez, Donato Rena, Ramón Casco, Angel Ocampos, entre otros.
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DT recibido en la ENEF, promoción 1971: mejor egresado. Dirigió los siguientes equipos: Presidente Hayes 1972 y ’73 (bicampeón en esos años, cuando ascendió para el torneo del ’74); Sportivo San Lorenzo, 12 de Octubre de Itauguá, 12 de Junio de la Liga Chaqueña, selección Chaqueña (menores).
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Actualidad: Jubilado en la ANDE (1971 al ’95); cajero y distribuidor, a la vez.
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¿Su mejor momento? ‘‘Fueron en Chile y Colombia’’, asegura.
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¿Un partido inolvidable? ‘‘Los clásicos jugados ante el Deportivo Cali, donde no perdí ni uno’’, asegura.
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¿Un delantero peligroso? ‘‘Luis Artime, aquel 9 supergoleador de Ríver Plate de Argentina. Las veces que nos enfrentamos me hacia un gol’’, explica.
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¿Penales atajados? ‘‘Recuerdo que en una temporada, de diez atajé nueve, y solo Pablo Rojas (ex Cerro Porteño) me marcó uno’’, rememora.
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Silvio Benítez acumula en su haber excelentes logros, sea como arquero o basquetbolista, ya supo complementar ambas disciplinas deportivas, con calidad y sacrificio. Es un símbolo de Hayes, junto a otros grandes, como lo fueron en el arco Rubén Noceda (campeón de Lima 1953) y Asunción Caballero. Por el Fortín de Tacumbú pasaron estas estrellas del arco, que hicieron vibrar a más de un hincha con sus magistrales atajadas.
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Mientras, el hijo José Félix, que se inició en Sol de América (Escuela de Fútbol) y se desempeña como punta, actualmente juega en el club Fernando de la Mora, al pasar por el viejo Atlántida, donde demostró sus buenas condiciones. ‘‘Con un poco de fortuna, todavía puede llegar’’, nos dice papá Silvio en la despedida, en su hogar que está a escasos metros del Fortín de Tacumbú de Presidente Hayes.

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