Gabriel Díaz, un goleador que lo demostró en otras latitudes
LOS GRANDES DE AYER EN EL RECUERDO

Capiatá, situada a pocos kilómetros de Asunción, cuna de una de las grandes figuras de nuestro balompié, el gran Vicente Bobadilla (jugó en el General Díaz de Capiatá, luego pasó al Sol de América, brilló en el Guaraní de los años dorados y otros clubes, y selección paraguaya, defensa central). Por ahí, Gabriel Julián Díaz realizó sus primeras prácticas y partidos serios, iniciándose en el 13 Tuyutí, de donde raudamente pasó a las inferiores del Olimpia, para convertirse en uno de los más temibles goleadores en la división menuda. EL "pequeño tanque 9" tenía todas las condiciones para el puesto y un futuro alentador.
DEL OLIMPIA AL ZARAGOZA, LLEVADO POR EL GRAN SATURNINO ARRUA
El imparable goleador olimpista debutó en primera en 1985, demostrando pasta de gran goleador y ese mismo año (a mitad de temporada) el recordado Saturnino Arrúa vio en él esas grandes cualidades y lo llevó al Zaragoza de España, donde el "10" de Cerro Porteño deslumbró por muchos años. "Ahí jugué una temporada y luego retorné al Olimpia"’. Estaba joven todavía y el duro fútbol europeo hizo que retornara.
En el Decano jugó hasta el año 1987. "Cuando me lesioné y prácticamente me dejaron de lado, que ni mi operación quisieron pagar. Esperé dos años, me curé y quedé libre", afirma.
Fueron dos años duros que con fe y firmeza hizo que retornara a las canchas el juvenil goleador, que con soberbios saltos y tremendos cabezazos inflaba las redes contrarias.
EL RETORNO AL FUTBOL DEL EXTERIOR DEL PAIS
"Primeramente fui a Chile y jugué por el Universidad, luego en La Serena, de donde pasé al Wilstermann de Bolivia", club donde fue el máximo artillero, para pasar después al Guabirá, donde jugaría su última temporada. "Ahí no quisieron pagarme lo que pedí y decidí volver al país para dedicarme a otros menesteres", confirma.
El juvenil de ágil salto y goles espectaculares le decía adiós al fútbol varonil y contundente que imponía con el "9" en la espalda, del prototipo de los clásicos de antaño: fuerte, duro, de buen salto y goleador. Atrás quedaban los recuerdos de su 13 Tuyutí, las selecciones juveniles, el "Rey de Copas" Olimpia, el Zaragoza de España y de que un grande como Arrúa se acordara de él, su marca goleadora por Chile y la contundencia de sus goles con el Wilstermann de Bolivia. "Son recuerdos imborrables. Posiblemente no pude hacer más como futbolista, pero me siento realizado por lo que pude hacer y hoy deseo transmitir a otros esta experiencia, ya como DT", nos dice en la despedida Gabriel Julián Díaz Quintana.
ALGO MAS PARA CONTAR
Gabriel Julián Díaz Quintana nació en Capiatá el 18 de marzo de 1966. Casado con Fermina Talavera. Sus hijos son: Bruno (21, futbolista del club 13 Tuyutí de Capiatá; puesto: enganche), Hernán (11) y Gabriel (6). Nombre de los padres: Julián (+) y Francisca.
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Inicio: Club 13 Tuyutí de la Liga Capiateña de Fútbol (1980). ‘‘Ese mismo año pasé al Sportivo San Lorenzo para integrar el plantel rayadito y participar de un torneo juvenil extra’’, recuerda. Otros clubes: Olimpia de Asunción (1981 al ‘85; ‘86 y ‘87). Debut en primera (1985), ‘‘ante el Sportivo San Lorenzo (0-0) en el Defensores del Chaco’’, puntualiza. Deportivo Zaragoza de España (1985 y ‘86), Universidad de Chile (1990), La Serena (1991), Wilstermann (1992) y Guabirá (1993), ambos de Bolivia.
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Selección: Preolímpico de Bolivia 1987. ‘‘También integré la de 1985 para ir a Rusia, pero como salió el traspaso para el Zaragoza tuve que renunciar al mismo’’, historia.
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Títulos: Inferiores con Olimpia: 1981, ’83 y ’84. Primera división (1985) y vice 1986 con derecho a participar en Copa Libertadores de América (el campeón fue Sol de América ese año).
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Característica: Muy bueno para el salto y el cabezazo. Agil y soberbio en los disparos con las piernas. Prototipo del centrodelantero clásico de área. Estatura: 1,75. Peso: 81 kilos.
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Actualidad: ‘‘Estoy trabajando como DT en las inferiores del club Atlántida, Sub 18 y reserva’’, aclara. (DT recibido en la ENEF en el año 2004).
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¿Tu mejor momento?: ‘‘Para mí fue cuando estuve jugando por el Wilstermann (Bolivia, 1992). Logré convertir 25 goles en esa temporada, mientras que el goleador Peña hizo 32, pero yo empecé a jugar desde la décima fecha’’, asevera.
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¿Goles que recordás?: ‘‘Jugando por Universidad de Chile, uno de media volea desde fuera del área’’ -¿Y de cabeza?: ‘‘El primero con el Olimpia, ante el Sport Colombia (1-1), jugado en el Estadio Alfonso Colmán (1987)’’, agrega.
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¿Copa Libertadores?: ‘‘Con el Olimpia en 1987 ante equipos ecuatorianos, Nacional y Barcelona, y Sol de América de Paraguay’’, afirma.
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Anécdota: ‘‘Cuando íbamos a Quito, en pleno vuelo, tuvimos una caída vertiginosa por un pozo de aire. El profesor Maño Ruiz se asustó grande y yo me reí de él; me retó muy grande por eso (iba sentado a mi lado) y Fidel Miño que viajaba atrás se desmayó. Fue un viaje en donde muchos nos reímos y otros no’’, rememora.
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¿Qué le falta a nuestro fútbol?: ‘‘Para mí, velocidad. Estamos practicando y jugando un fútbol lento (a nivel local)’’. (Y pensar que algunos opinan que en nuestra época se jugaba con lentitud. Teníamos unos puntas veloces, desequilibrantes y maravillosos).
Pero Gabriel Díaz también opina acerca de lo que nosotros decimos, mientras acá lo hacemos lentamente en otras latitudes vuelan, por decir así, y es hora de que esto se corrija desde las inferiores, en un momento en que prácticamente se tiene todo lo que se necesita para hacerlo.
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Mientras, Gabriel Díaz elabora sus jugadas, estrategias y tácticas para que los menores del viejo Atlántida vayan progresando, aprendiendo y mejorando, a alta velocidad futbolística.
Artemio Villanueva