Anival Ferreira

Aní"v"al Ferreira: Un incansable volante zurdo

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LOS GRANDES DE AYER EN EL RECUERDO

En la primavera de año 1970 nacía en Cecilio Báez, Aníval (con "v", no con "b", por un problema de inscripción) Ferreira Adorno. Ese año Cerro Porteño arrasaba y llegaba como campeón en un año de encumbradas estrellas, dejando segundo a Guaraní de la "época de oro". Saturnino Arrúa se anotaba como el máximo goleador con 19 goles convertidos, un "10" impredecible, magnífico y goleador.

Estudiantes de La Plata de la "Bruja" Verón, Bilardo, Poletti, Madero, Malbernat y otros eran los campeones de la Copa Libertadores de ese año, ganando su tercer título al hilo.

Los años pasaron y Ferreira tuvo que venir a Asunción, "iniciando mis prácticas en las inferiores de Guaraní y ya protegido y ayudado por mi tío -Buenaventura Ferreira-, para dar los primeros pasos importantes en mi carrera futbolística", afirma.

Iniciaba una etapa de ir y venir por varios clubes, algo inusual en algunos jugadores, ya que son pocos los que podían dar esos pasos, convirtiéndose en un comodín interesante para los clubes donde le tocaría jugar.

UN TRAJINAR ININTERRUMPIDO

En el año 1990 llegaba a vestir la albinegra de Tuyucuá, consiguiendo el vicecampeonato con el gumarelo, de donde partió al Real Santa Cruz de Bolivia, retornando un año después para vestir la casaca rojinegra de Cerro Corá. Pero siguió recorriendo otros clubes: "De ahí pasé a Colegiales, donde jugué dos temporadas y después volví en años siguientes, para participar en un hecho histórico para el club en el 2000, en Copa Libertadores de América", puntualiza. Y continuó corriendo, marcando, haciendo jugadas ofensivas para alimentar a los delanteros y convertir algunos goles importantes.

Pero unos años antes ya daba la vuelta olímpica con la casaca azulgrana en 1996 y también el vicecampeonato en el ’97, que le servía de premio a su vida disciplinada y buen futbolista.

En el año 1997, con el Talleres de Córdoba, se pegaba el gustazo de ser el campeón de Ascenso en la Argentina y Ferreira Adorno, un paraguayo excelente, pasaba a ser historia en el fútbol cordobés. 

Un incansable que llevaba consigo un trajinar ininterrumpido, recorriendo clubes y dando muestra de ser un gran profesional. Algunos dirían un trotamundos, yo: Un trotaclubes, que vivió el fútbol acompañado de su tío en muchas oportunidades, "quien me aconsejaba siempre y a quien le debo mucho", nos dice sinceramente.


EL ADIOS QUE SIEMPRE LLEGA AUNQUE UNO NO LO QUIERA

Posiblemente hubiera seguido jugando, porque estaba preparado siempre física, técnica y moralmente para rendir como siempre lo hizo. Incansable, corredor, dinámico, estorbando siempre al rival cuando el contrario tenía el balón, trabajador y para llegar al gol con buen disparo, o sino que lo digan los arqueros a quienes les hizo goles. En el 2001 jugaba la Copa Libertadores con Colegiales, luego de ser campeón del torneo República 2000, de donde pasó a Libertad, para recalar luego en el Sportivo San Lorenzo de la Ciudad Universitaria (lastimosamente una de las más sucias y con calles rotosas del país. 
¡Qué lindo sería que los que están al frente de la comuna hagan una pasantía de 8 días por Atyrá, de algo les serviría). 

"Ahí me ocurrió lo que en otros clubes nunca me pasó; me lesioné de la rodilla en el primer partido que jugué; entonces decidí alejarme del fútbol y dedicarme a la dirección técnica", nos dice en la despedida.

Fue al adiós que alguna vez tiene que llegar, para algunos con grandes despedidas, para otros, en silencio, como muchos otros ya lo hicieron, que solo con el correr del tiempo se les reconoce. Es la realidad del fútbol y otros deportes y hay que aceptarlo, como Aníval Ferreira Adorno lo aceptó aquella tarde en que se lesionó. Un incansable y dinámico volante zurdo.

ALGO MAS PARA CONTAR

Aníval Ferreira Adorno nació en Cecilio Báez (Dpto. de Caaguazú) el 2 de setiembre de 1970. Casado con Fátima Griselda Romero. Sus hijos son: Derlis Aníbal (17), Melissa (11) y Lindsay (5). Nombre de los padres: Eladio y Aurelina. Hermanos: Ocho (entre los cuales está el conocido Marcial Ferreira, ex futbolista de Guaraní, Libertad, Tacuary, y en el extranjero jugó en Bolivia y Guatemala).


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Inicio: Club Guaraní-Inferiores (1987 al ’89, 1995). Otros clubes: Club Libertad (1990, 2001); Real Santa Cruz de Bolivia (1991); Cerro Corá de Campo Grande (1992), Atlético Colegiales (1993 y ’94, ’99 y 2000 Copa Libertadores), Cerro Porteño (1996 y ’97); Talleres de Córdoba Argentina (1997 y ’98): Independiente de Sucre-Bolivia (1999, seis meses) y Sportivo San Lorenzo (1002). "Solo jugué un partido y me lesioné en la rodilla", comenta.


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Títulos: Campeón con Cerro Porteño en 1996 y vicecampeón en el ’97. Vicecampeón con Libertad en 1990. Talleres de Córdoba 1997 y ’98 (Campeón de Ascenso). Atlético Colegiales 1999, 2000 (Copa Libertadores) y 2001.


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Característica: Con mucha dinámica. Trabajador, corredor, incansable, volante por izquierda. Zurdo. Estatura: 1,71 m. Peso: 68 kg.


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Actualidad: DT recibido en la ENEF Promoción 2000. "Dirigiendo actualmente a los chicos del club Guaraní Sub 14 y seleccionando jugadores para la Sub 15", afirma.

Dirigió otros clubes estando en el Fernando de La Mora y "como asistente de Buenaventura Ferreira el año pasado en el Sport Colombia. Quisiera aprovechar este momento para agradecerle públicamente (es hermano de su papá) a mi tío, que es una excelente persona y siempre me ayudó, como jugador y otras veces para trabajar con él como asistente técnico, Gracias tío", enfatiza.


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¿Tu mejor temporada? "No puedo olvidar lo que pasé con Cerro Porteño en los años 1996, ’97 y ’98; y cuando estuve en el Talleres de Córdoba donde fuimos campeones de Ascenso en el ’98", puntualiza.


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¿Goles que marcaste?: "En una semifinal del ’90, cuando -jugando por Libertad- le marqué a Almeida, luego de un pase de Girardoni, donde empalmé de primera y el balón se incrustó en el ángulo, en el arco norte de los Defensores del Chaco", historia.

Con el Ciclón cumplió en esos años con su gran despliegue, excelente preparación atlética y esa laboriosidad en el mediocampo, que siempre desparramó en cada juego que le cupo jugar. Y convirtiendo goles como el que le hizo a un gran arquero: Ever Hugo Almeida y a otros.


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Anécdota: "Cuando fuimos a la China llevados por ‘Búfalo’ García (ex puntero zurdo de Guaraní y selección paraguaya, un cañonero inolvidable que lució alto) y una empresaria de nacionalidad china, una excelente persona. Hicimos escala en Nueva York y quedamos esperando en el aeropuerto por un largo tiempo. Repentinamente apareció la gente de inmigración y nos pidieron nuestros documentos. (Conformaban ese grupo: Derlis Soto, Bienveniste, Aníval Ferreira y un hermano de Fredy Bareiro). Nos hablaron en inglés y como no entendíamos nada, no supimos lo que ocurría; entonces le llevaron al hermano de Fredy y se puso a llorar del susto, cuando repentinamente apareció nuestra empresaria, que había llevado consigo todos nuestros documentos y se solucionó el problema". Esto ocurre y muchas otras cosas que escapan a uno, porque estos muchachos tuvieron que retornar por algunos inconvenientes que luego ocurrieron en China y casi se convirtió en una novela dramática, de suspenso, al regreso.

Este es el fútbol que se juega fuera de la cancha con anécdotas que quedan para el recuerdo.

Artemio Villanueva

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